En el periódico de hoy leí una columna que me llamó la atención. Las líneas versaban sobre la doblegación actual de los ciudadanos, de la individualidad, ante el Estado y los conceptos grupales: pueblo, nación, raza… sobre todo en Europa, en las democracias del Viejo Continente. También afirmaba que la democracia, que es un sistema mejor que muchos de los que le precedieron, estaba empezando a ser un concepto bajo el cual todo cabe, todo lo que no sean críticas al propio sistema y al Estado.
Y leyendo el Salmo… me he estremecido un poco. Siento la certeza de que estamos bastante adormecidos, anestesiados y doblegados ante muchas trampas del sistema que nos ha tocado vivir. Hay sed de profetas. Y a lo mejor no sólo de profetas “morales” que inviten a reconsiderar comportamientos sino de profetas “civiles” que comiencen a despertar en las personas cierta inquietud y preocupación ante determinadas actuaciones estatales, macroestatales, etc. Y no se trata tanto de crear un grupo para luchar contra el grupo sino de tomar conciencia de mi valor como persona y ciudadano, de mis obligaciones, de mis derechos, de mis valores, de mis principios.
Uf, no sé… Es un poco complicado pero en mi interior me entiendo a mi mismo. Pero lo que hace falta es gritarlo de una vez.
Un abrazo fraterno
Etiquetas: ciudadano, conciencia, democracia, derechos, Estado, obligaciones, persona, profeta, sistema