Estos días lo comentaba con mi mujer. Las estadísticas dicen, es noticia en los telediarios de cada verano, que la época estival trae consigo un buen número de divorcios y conflictos familiares de menor o mayor gravedad. El estar juntos tanto rato parece que lleva a las personas a darse cuenta de que, en el fondo, se soportan poco y que la relación va mucho mejor cuando no existe. A nosotros, bien nos va, nos pasa lo contrario.
Estamos aprovechando muchas noches para hablar. Para hablar de nosotros y de nuestros proyectos e ilusiones. Nos cuidamos, nos mimamos y discutimos mucho menos que el resto del año. Se ve que nos pasa lo contrario que a la gente. A nosotros vernos y descansar juntos, el uno en el otro, nos viene de perlas. Lo que nos mata es el stress invernal y laboral.
Me alegra descubrir esto y me alegra descubrir en la Palabra de hoy que Dios está en nuestros encuentros, en nuestros proyectos, en nuestras largas conversaciones sobre la idoneidad o no de apostar fuerte en la vida… Dios está en la luna que mirábamos juntos anteayer y las risas nerviosas que nos surjían hablando de futuro.
Si Dios está, nada temo.
Un abrazo fraterno









Os mandamos un beso muy grande de parte de los tres, por cierto, anoche soñé con vosotros…
Quisiera compartir esta porción de la Palabra de Dios que sera de mucho aliento todos los dìas de nuesgtras vidas:
Isaías 41: 10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”