El Señor está contigo (Lc 1, 26-38)

Lejos de pararme hoy en la ya tantas veces interiorizada disponibilidad de María, su inmaculada concepción o su virginidad… hoy la Palabra me ha llevado por caminos obvios aunque muchas veces desatendidos.

Viendo a María, y teniendo claro que ningún ángel bajó del cielo con sus alas y se le apareció por la ventana, la escena nos propone algo tremendamente importante: ¿Cómo era María, cómo vivía y en qué disposición estaba para haber podido ESCUCHAR lo que Dios quería de ella, para saber reconocer el sello del Padre en sus intuiciones? Esto, hoy, me interpela tremendamente y me llama a crecer un poquito más.

María pudo escuchar, supo escuchar. María descubrió a Dios tras esa brisa suave que le llamaba a cambiar de vida, que le presentaba una vocación irrenunciable, la suya. María nos invita a “ser vírgenes” también hoy. María nos enseña que a Dios se le escucha en el silencio, interior y exterior. María nos enseña que para sintonizar con Dios hay que vaciar el interior, la mente y el corazón, de ruidos, de distracciones superfluas, de cosas, de planes… María nos enseña que Dios habla siempre y que, tal vez, cuando sólo oímos su silencio se deba a nuestra incapacidad personal para ESCUCHAR. María vive abandonada en el Padre. Eso le permite escucharle de manera privilegiada.

Hoy María vería muy poquito la televisión. Opinaría poco y escucharía mucho. Se saldría de los debates políticos y mundanos de la sociedad y pasaría más tiempo con ella, en silencio, o con su prójimo más inmediato, al servicio. Hoy María no llamaría la atención, ni pensaría en cómo planificar su vida alrededor de su vida laboral. Hoy María visitaría más la iglesia o pasaría tiempo en su comunidad. Compraría pocas cosas y no tendría ni la Tarjeta Iberia ni la Tarjeta Vips Club ni la Travel… María hoy priorizaría su oración, su crecimiento.

Yo también estoy llamado a traer a Jesús al mundo cada día… ¿Estoy preparado para escuchar, interiorizar y aceptar la llamada? Creo, Padre, que puedo dar un poquito más…

Un abrazo fraterno

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2 comentarios en “El Señor está contigo (Lc 1, 26-38)

  1. me gustaria recibir sus comjentarios , porque doy clases en una secundaria y bachiller , gracias, sus comentarios me ayudan mucho….

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