Esta frase está ya tan manida que, a veces, la decimos de carrerilla sin enterarnos bien de lo que es, de lo que dice.

JESÚS

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Observemos a Jesús. Escuchemos a Jesús. Conozcamos a Jesús. ¿Cómo era? ¿Qué hacía? ¿Qué decía? ¿Cómo trataba a los demás? ¿Cómo se ganaba a la gente? ¿Por qué los niños iban tras él? ¿Por qué generaba intranquilidad en las esferas de poder? ¿Por qué lo mataron? ¿Cuáles eran sus preocupaciones? ¿Qué Buena Noticia llevaba a la gente? ¿Entre quién se movía? ¿Quiénes eran sus amigos? ¿Qué imagen de Dios tenía y compartía?

No nos desviemos. No manipulemos. No nos equivoquemos. Jesús de Nazaret. Ahí está mi felicidad. Ahí está Dios. Ahí está mi verdad. Ahí está mi vida. Jesús de Nazaret.

Un abrazo fraterno