podras.jpg¡Qué mal me siento cuando me sucede eso! ¡Qué mal me siento cuando descubro que hay algo muy profundo en mi que a veces me puede, me vence! ¡Qué mal me siento cuando pese a proponerme una cosa, pese a repetírmela cien mil veces, pese a apostar fuerte por ello… acabo haciendo lo contrario!

Es algo que duele en las tripas y que mi mente es capaz de adormecer. Voy dando pasos, y lo sé, pero debo también aprender a saborear el sentimiento de incapacidad, de debilidad, de fracaso. Tal vez deba empezar reconociendo como Pablo que ésto me pasa y lo siguiente será descubrir que Dios me ama así, me acoje así, me acuna, me besa y me repite una y otra vez: “PODRÁS”.

Un abrazo fraterno