Yo creo que no acabamos de tomar conciencia real de esto. Nos sabemos la frase de memoria y la repetimos cual cantinela aprendida pero si nos creyéramos esto de verdad no estaríamos perdiendo tanto tiempo buscando a Dios donde no lo vamos a encontrar y desperdiciando momentos y lugares donde explícitamente Él ha dicho que estaría. No será porque no lo ha dicho…

Esto implica más cosas: Dios se hace presente a través de otros en mi vida. No se trata de dejar una silla vacía en medio la reunión para que un Señor invisible se siente sino más bien de reconocer a Dios en el prójimo que tengo enfrente. Las implicaciones vitales de esto son tremendas y yo las he vivido en mi vivencia comunitaria. Cuando aquello que oran tus hermanos, cuando la escucha que te ofrecen… no es suya sino de Dios… todo cambia. Cuando la manera de cuidarte, besarte, quererte, protegerte, sostenerte… no es suya sino la manera que Dios tiene de hacerlo… todo cambia. Cuando la mirada de Dios es la suya… todo cambia.

Un abrazo fraterno