¡Cuántas veces no entendemos nada! ¡Cuántas veces le diríamos a Jesús a la cara que no sabemos lo que significa esto? Es difícil saber qué quiere Dios de uno, es difícil saber cómo pretende que seamos felices y luego se silencia ante sucesos devastadores, es difícil dar sentido a situaciones que no lo tienen…

Esta pregunta del grupo de apóstoles desconcertados es también una pregunta mía. Tal vez la única respuesta posible sea la que da Jesús hoy y siempre:

“Les aseguro que ustedes llorarán y gemirán, mientras que el mundo se sentirá satisfecho. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría.”

Un abrazo fraterno