La luz vino al mundo (Juan 3,16-21)

Quien ha estado en París lo sabe. Pocas cosas hay tan hermosas en el mundo como la Torre Eiffel en la noche parisién. Es una luz preciosa, cálida, que te lleva al mismo cielo, que ilumina la oscuridad de la noche y que te permite ver la vida desde otros parámetros.

¿No es Jesús igual?

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