El fantasma y el miedo a la Vida (Lucas 24, 35-48)

Lo decía el Papa en la homilía de la Vigilia Pascual de este año. Preferimos la seguridad de cuidar de un muerto que la incómoda sorpresa de una vida nueva e inmanejable. Los apóstoles fueron los primeros en experimentar esto.

Jesus-resucitado-alegría-apostoles-discipulos

Igual que a ellos, Jesús a nosotros se nos muestra vivo ¡tantas veces! ¡Cuántas veces algo que estaba muerto vuelve a la vida por la obra del Señor! Se me agolpan en la cabeza nombres de personas que estaban “muertas”, que como el hijo pródigo habían abandonado la casa del Padre o, simplemente, no la conocían. Casos de personas con las que Dios ha hechos cosas grandes; personas que, como a Saulo, el Señor les salió al paso para hacerlos de los suyos. Casos de personas cuya vida estaba vencida y que la Palabra del Señor ha resucitado.

Me contemplo también a mi mismo y el calor que me quema en tantas ocasiones… ¡y el miedo que me da a veces! ¡Qué difícil es manejar la iniciativa del Señor! ¡Cuántas resistencias a veces! ¡Cuánta incredulidad en que el Señor pueda curarme, devolver a la vida tantos rinconcitos muertos del alma!

Mi Dios es un Dios vivo y de vivos. Mi Dios es la luz frente a la oscuridad, es agua en la sequía, ¡torrente! Y atónito contemplo su acción. Hoy le pido ayuda al Señor para que mi corazón sea más dócil, mi mirada más limpia y mi fe más firme.

Un abrazo fraterno

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