El nada moderno arte de PERMANECER (Juan 15, 1-8)

Mi hijo mayor, últimamente, trae unos deberes curiosos de lengua. Normalmente tiene que escribir cinco palabras con -ce o con -ci, frases con “hoy”, con “ayer”, con “mañana”… a veces verbos que terminan en -ar, en -er, en -ir… Ejercicios que ponen en funcionamiento su cerebro, que le hacen pensar, rebuscar en los recobecos de su vocabulario, para ampliarlo, aprendiendo de paso una buena dosis de ortografía. Después de leer la lectura de hoy, voy a pedirle al profesor que, cada cierto tiempo, les haga copiar 5 veces el verbo PERMANECER. Hasta que sea uno más de la familia, una palabra de cabecera, algo natural, una acción interiorizada poco a poco…

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No es fácil conjugar este verbo en la vida diaria. No es sencillo PERMANECER en la Iglesia muchas veces, cuando uno no entiende, no comparte, no asume determinadas actitudes, maneras, enseñanzas… No es sencillo PERMANECER en la esperanza cuando Dios calla y la oscuridad avanza. No es sencillo PERMANECER en una comunidad, en una fraternidad, cuando uno es cuestionado, cuando el hermano no responde según los criterios de uno, cuando todos somos distintos y de distinta manera necesitan ser amados… No es sencillo PERMANECER en el matrimonio cuando llegan las cuestas y los desencantos, cuando hay que bregar y combatir, enamorarse cada día y pedir perdón y perdonar, cuando el cansancio hace mella… No es sencillo PERMANECER en unos estudios cuando ya tienes trabajo, te ganas la vida y el mundo se te presenta apetitoso ante los ojos, sin mucho esfuerzo.

Muchas veces la diferencia entre PERMANECER y abandonar es frágil, fina, pequeña. A la vez, la diferencia es abismal. Uno solo abandona. Sólo sentirse unido a la vid, a Jesús, da las fuerzas para PERMANECER. Sólo cuando le damos otro sentido a las cosas, cuando vivimos lo que nos sucede desde la perspectiva de la poda, de la cruz… sólo cuando nos reconocemos sarmiento, necesitados de Alguien más para ser en plenitud… sólo en ese momento, uno es capaz de recibir el don de la permanencia.

PERMANECER no es sobrevivir. PERMANECER no es claudicar. PERMANECER no es una ensoñación barata a la espera de un futuro incierto e irrisorio. PERMANECER es, simplemente, ser capaz de saberse hijo amado y actuar en consecuencia. PERMANECER es el único camino que lleva a la verde campiña, al claro de los árboles frutales, a la Tierra Prometida. Quien decide irse se lo pierde.

Un abrazo fraterno

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2 comentarios en “El nada moderno arte de PERMANECER (Juan 15, 1-8)

  1. Gracias…has sido la voz de Dios. Después de la reunión de ayer de mi grupo de compartir de mi comunidad, queria desistir, dejarlo… hablábamos de la falta de amor fraternal entre nosotros y surgieron reclamos que mi esposo y yo nos sentimos fuera de lugar!!!. Pero al leer a la luz de la palabra…vimos la luz del Señor, permaneceremos. Jajjaaj tenemos que conjugar más ese vero. Gracias Santi, bendiciones a tu familia.

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