Nacer del Espíritu. Ser del Espíritu. Pies en el suelo pero sin ancla, sin peso, sin cadenas.

Ser del Espíritu es estar dispuesto, estar disponible.
Ser del Espíritu es estar a la escucha y responder, como Samuel, “aquí estoy, Señor”.
Ser del Espíritu es hacer planes sabiendo que el Señor puede tener otros.
Ser del Espíritu es no asegurarse la vida sino andar sobre el alambre.
Ser del Espíritu es mirar hacia arriba y no mirar hacia abajo.
Ser del Espíritu es abrirse a la sorpresa y acogerla con alegría.
Ser del Espíritu es ser sensible a la caricia de Dios, sentir que estás “tocado” por Él.

A mí me gusta vivir ligero de equipaje. No es fácil. A veces uno tiene la tentación de vivir preocupado, como viviría cualquiera… pero yo me lo creo, me creo que mi guardián nunca duerme, y que no me dejará tropezar.

Un abrazo fraterno

viento-5(1)