Leo el Salmo y tengo que hacer un esfuerzo por creer que el Señor está cerca de los atribulados, que el Señor escucha y libra de las angustias, que salva a los abatidos… ¿Dónde estás Señor? ¿Cómo lo haces? ¿Qué eso que no entendemos?

Miro a tantos lugares y a tantas personas que se están consumiendo y viviendo un horror diario… ¿Qué haces Señor que no lo vemos? ¿Cómo actúas que no lo percibimos? ¿Es necesario tanto sufrimiento?

Hay momento en el viaje que uno piensa que jamás llegará. Hay momentos en la noche que uno no es capaz de seguir ninguna estrella. Y aún así hay que seguir con el rumbo fijo…

Un abrazo fraterno