Qué bonito es esto de la TIENDA DEL ENCUENTRO que nos cuenta hoy el Libro del Éxodo. Allí era donde Moisés se encontraba cara a cara con Dios, donde hablaban como amigos. Un lugar que estaba fuera del campamento y que obligaba a salir, a ir…

Yo creo que hoy también existen muchas tiendas del encuentro…

– la principal seguramente es el SAGRARIO. Ir a postrarse delante y encontrarse directamente con el Señor para hablar de nuestras cosas.

– el CONFESIONARIO, donde nos encontramos cara a cara buscando el perdón, donde contar aquello que nos atormenta, nos inquieta, nos avergüenza…

– el propio TEMPLO o la COMUNIDAD donde encontrarse con los hermanos que escuchan atentos la Palabra de su Dios, que comparten fraternalmente sus bienes y el pan y el vino de la vida.

– el LECHO MATRIMONIAL donde experimentar la donación y la acogida total de un Dios que se nos regala en nuestro cónyuge.

– la CHABOLA, la FAVELA, la CASUCHA del pobre, del excluido, del desamparado… Allí donde nadie va, allí donde los poderosos no miran, allí donde Dios vive con los más necesitados.

– el NIÑO, camino para acceder al Reino, en su inocencia, sencillez, alegría, frescura, limpieza de corazón.

… y muchas más.

No estamos faltos de TIENDAS DEL ENCUENTRO. Creo en un Dios que no es lejano a su pueblo y que se hace presenta y nos sale al paso a cada instante, en nuestro día a día. Ojalá siempre me encuentre en disposición de encontrarme con Él. Ojalá yo sea capaz de salir de mí mismo para ir hacia Él. Ojalá le hable como amigo, con confianza, cara a cara, sin miedo, sin prisa…

Así sea.