Mucho podríamos hablar de la Palabra de hoy ¡Cuánto interpela! Hoy siento que el Señor viene a decirme que espera mucho de mí y que espera que dé buen uso a todo lo que se me ha dado.

Mi madre, cuando yo era pequeño, recuerda que era una de las cosas en las que más insistía: a quién más se le dio, más se le pedirá. Nosotros, a veces, los católicos, hacemos al revés: exigimos mucho a los otros y nos gloriamos en nuestras virtudes.

Los dones no son un regalo sin más, algo para poner en una vitrina. ¿Al servicio de quién y qué los ponemos? ¿Qué hacemos con nuestro cuerpo? ¿Qué hacemos con nuestra inteligencia? ¿Qué hacemos con nuestra voluntad? ¿Y con nuestras capacidades? ¿Y con el nivel sociocultural donde hemos crecido? ¿Y con la familia que se nos ha dado?

Yo creo que a mí se me ha dado mucho y, por lo tanto, sé que mucho se me pedirá. Estar en continua vela no sólo es algo deseable sino exigible.

Un abrazo fraterno