Señor, tú eres mi roca.

Vivir en Salamanca te lleva a contemplar la belleza de la piedra de Villamayor. Casi todas las construcciones de la ciudad están hechas con ese material, lo cual da una sensación de fortaleza a la ciudad que sorprende. Yo quiero también construir sobre roca, ser construcción recia y fuerte. Y quiero comenzar bien este nuevo año.

Señor, tú eres mi roca.

¿Cómo puede ser un pequeño, nacido en una gruta, olvidado de todos y por todos rechazado, ser roca de la humanidad, cimiento del mundo, salvación de todos? ¿Cómo puede ser un pequeño nacido de mujer, frágil, necesitado, ser Dios mismo? ¿Cómo puede ser Omnipotente y Glorioso un Dios, cuya máxima expresión es hacerse hombre, como yo?

Señor, tú eres mi roca.

Señor, tú me conoces. Señor, tú sabes de qué va esto de ser hombre. Nos conoces bien. Sabes lo que es sufrir, lo que es la tentación, lo que es la maldad, lo que es la soledad, lo que es la traición, lo que es la enfermedad. Sé mi roca en todo eso Sé mi pilar, mi sostén, mi baluarte, mi alcázar… para que nunca piense que yo puedo solo.

Un abrazo fraterno