Señor, en Ti encuentro mi descanso.

¡Cuántas cosas nos ofrecen para descansar! ¡Cuántas experiencias para poder desconectar! ¡Cuántas maneras para evadirnos de una realidad cargante! ¡Cuánto spa, cuánto zen, cuánto yoga, cuánto… para relajar nuestros músculos estresados, nuestro cuerpo tenso, nuestra mente agotada, nuestra alma seca!

Y pese a todo ello, Señor, hay algo que nunca encuentra consuelo, lugares de los que no consigo evadirme, sentimientos que no consigue driblar.

Señor, en Ti encuentro mi descanso.

Me canso a mí mismo más que ninguna otra cosa, más que ninguna otra persona. Me canso cuando soy incapaz de dejar mis exigencias a un lado, aún pretendiéndolo. Me canso cuando repito el mismo error una y otra vez. Me canso cuando percibo que mi trato a los demás no es suave y dulce. Me agoto de mi tono duro, de mi mano firme, del listón que aplico a todo.

Señor, en Ti encuentro mi descanso.

En este Adviento quiero caminar hacia Ti, quiero descansar y procurar descanso. Quiero ser como uno de esos pastores que, pese al frío de la noche y la dureza de la tarea, recibieron alegres y esperanzados la noticia de tu llegada. Quiero ser como uno de esos pastores que se pusieron en camino y marcharon a descansar en los brazos de una Madre y en la pequeñez de un Niño.

Un abrazo fraterno