Señor, guíame por tus caminos porque quiero estar contigo.

Cada día es una sucesión de decisiones. Cada día tengo multitud de opciones. Muchas de ellas son, para mí, tentaciones, no sé para otros. Tentaciones porque me gustan, me atraen, pero me separan de Ti. Y entonces la batalla está servida. Seguirte no es siempre fácil, elegirte, muchas veces, es tan difícil.

Señor, guíame por tus caminos porque quiero estar contigo.

Qué difícil mantenerse en pie sin ayuda. Creo que soy frágil y débil y que es fácil tentarme porque el que tienta conoce mis puntos débiles. Todos los tenemos. Si la tentación no fuera fuerte, no sería tentación. Me tientan el bienestar, la comodidad, las buenas sensaciones, el placer…

Señor, guíame por tus caminos porque quiero estar contigo.

Este Adviento quiero prepararme para que, cuando vengas, te encuentres a un hombre débil y frágil pero tremendamente deseoso de recibir un anuncio, dispuesto a emprender el camino, sediento de otra cosa y fuerte para vencer la tentación de permanecer en “lo malo conocido”. Señor, ayúdame a coger el camino que lleva hacia Ti, quiero estar contigo.

Un abrazo fraterno