Señor, tú eres quien gobierna mi vida.

Yo decido a quién le otorgo poder sobre mí. A veces me pierdo y concedo esto a personas, a situaciones, a cosas. No quiero que sea así. Quiero que seas Tú la primera y última pregunta de mi vida, la palabra definitiva.

Señor, tú eres quien gobierna mi vida.

Nos sobran gobernantes, presidentes, alcaldes, secretarios generales, managers, leaders, responsables… Ansiamos tener autoridad para vivir mejor, para mandar a otros y pensamos que es el cargo quién da la autoridad. Tú, en cambio, tienes toda la autoridad; Tú, que naces niño en una cueva de Belén.

Señor, tú eres quien gobierna mi vida.

Señor, gobierna mi vida porque eres quién más me ama. Sólo el amor tiene autoridad.

Un abrazo fraterno