Día 28 #Cuaresma2017 #levántate

Hay personas que están hundidas y no tienen a nadie. No es mi caso. Pero las hay. No todo el mundo tiene una familia, ni amigos, ni una comunidad, ni un espacio donde sanarse y crecer. Veo la historia de ese enfermo del evangelio de hoy y doy gracias por tener tanto y a tantos a mi alrededor que me ayudan en mi vida y en mi camino de fe.

Y el evangelio de hoy me impacta precisamente por la iniciativa incondicional y decisiva de Jesús. Este hombre no pide ser curado. Este hombre no busca a Jesús. Este hombre no tiene quién interceda por Él. Lo único que puede imputársele es querer curarse. Cuando Jesús le pregunta si quiere ser curado, ni siquiera contesta que sí porque prefiere explicar sus esfuerzos por buscar la sanación sin éxito. Jesús le reconoce su deseo.

Jesús nunca interviene en nuestra vida sin nuestro permiso. Nunca. Ni siquiera para hacernos un bien. Jesús siempre propone un camino de encuentro con Él, de fe en Él. No hay milagro sin fe, sin decisión, sin movimiento.

¿Y yo? ¿Quiero curarme de todo? De eso de lo que digo renegar y estar cansado. ¿Quiero? ¿Seguro? ¿No será que sigo cayendo porque no quiero, porque me gusta vivir esa oscuridad? Normal que Jesús esté atado de pies y manos conmigo en tantos temas. Normal. Y así seguirá hasta que yo decida que es tiempo de dejarle hacer.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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