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A la luz de la Palabra

Reflexión íntima y compartida en la red

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Semana Santa

Jesús y la alfombra roja #iPasión

La alfombra roja nos la hemos inventado para los momentos especiales, para que los grandes, los famosos, los superstar… pisen por ella a su entrada en un gran evento. Los fans se agolpan alrededor de la alfombra roja, ansiosos, esperando el momento para aplaudir, piropear, chillar y venerar a sus ídolos.

Jerusalén ya puso alfombra roja en su momento, para recibir a Jesús. Un rabino judío, famoso, del que la gente había oído hablar, por sus milagros, sus predicaciones, su manera distinta de hablar de Yahvé. Como ahora, también la muchedumbre entregada esperaba con vítores y flashes la entrada del tal Jesús en su ciudad. Al éxito, al glamour, nos apuntamos todos.

El encanto de la alfombra roja es cautivador y enigmático. Sube el ego de quién la pisa y sume a los que la rodean en un estado de euforia colectiva que engancha. Es el camino del reconocimiento, del triunfo ante las cámaras.

¿Por qué no huye Jesús de ese recibimiento? 

¿Por qué, igual que hizo en el templo, no chafa el plan de aquellos que le vitoreaban sin saber muy bien por qué?

¿Por qué la muchedumbre le reconoce como líder?

¿Por qué la visión de un Jesús a lomos de una borriquita no hiere la mirada de aquellos que esperaban un libertador?

¿Qué atemorizó de aquel líder manso a los fariseos y miembros del Sanedrín, que vieron en Él un peligro?

¿Y hoy?

¿Dónde seguimos recibiendo a Jesús con la alfombra roja? ¿Dónde seguimos queriendo éxito, reconocimiento, flashes y cámaras, vítores y piropos? ¿Somos hoy también una muchedumbre que aclama a un libertador original, revolucionario, vistoso? ¿Somos la élite de la alfombra roja? ¿Somos fans de Jesús?

Cuidado con la alfombra roja, no nos haga tropezar…

Un abrazo fraterno

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PASCUA 2013 – ¡ALEGRAOS! ¡EL SEÑOR HA RESUCITADO!

Sábado Santo 2013 – El aterrador silencio del fracaso

Yo me imagino que los apóstoles y los seguidores y simpatizantes de Jesús vivieron su muerte como un auténtico fracaso. El sábado debió de ser un día de un desconcierto abrumador. Aquellos que habían dejado sus casas, sus familias, ¡sus esposas incluso!, para seguir a Jesús, se encontraban conque el Maestro había perdido. Estaba muerto. Lo habían matado. Sus milagros, su mensaje, sus predicaciones, su mandamiento nuevo del amor… ¡¿dónde quedaban ahora?! Jesús había jugado fuerte y no había salido victorioso. ¡Qué sensación de vacío! ¡Qué terrible inquietud! Nadie quería hablar. Nadie sabía qué decir. Había miedo, también, a ser presa del mismo castigo…

Ninguno de nosotros somos ajenos a estas sensaciones y sentimientos. Rezamos, pedimos, apostamos la vida por aquello que pensamos que nos Dios nos pide, nos encontramos con golpes inesperados, con muertes inexplicables, con vacíos, con soledades… ¡tantas veces no entendemos! ¡Tantas veces no percibimos la presencia de Dios! ¡Tantas veces nos tapamos los oídos angustiados por el silencio ensordecedor del Padre!

Partimos con una ventaja sobre aquellos que vieron morir a Jesús. Nosotros sí tenemos motivos para la esperanza, siempre. Nosotros sí sabemos que el Maestro vence a la muerte y trae la luz a la tiniebla, siempre. Nosotros sí sabemos que la cruz es su palabra de amor y que, en ella, inexplicablemente, encontramos el calor de su abrazo. Cuando nos llegan los sábados santos cotidianos, sólo queda esperar, aguantar, “agarrarse los machos” y mirar al cielo poniéndonos esperanzados en manos del Padre. Y el amanecer, finalmente, llegará…

Un abrazo fraterno

Viernes Santo 2013 – Una cruz para salvarnos a todos

cristocrucificadoEs la cruz que da sentido a todo.

Es la dolorosa muerte que lleva a la vida eterna.

Es el camino hacia la salvación.

Es la consecuencia dramática de una apuesta a fondo perdido.

Es un encuentro con el mismo Cristo glorioso y sufriente.

Es el centro de mi fe. El árbol de la vida. El abrazo del Padre.

Es el beso a los que sufren, hoy, aquí.

PERO NO ES LA ÚLTIMA PALABRA DE DIOS.

Jueves Santo 2013 – La noche cae en Jerusalén

Una cena deseada y, a la vez, definitiva. La cena de todas las cenas. Una mesa a la que sentarse para celebrar la Pascua judía, sin saber que en esa mesa Jesús iba a amarnos hasta el fin.

La noche cae ya en Jerusalén. Jesús se adentra en el momento más trágico, difícil y tenso de todo su vida. Jesús es consciente de lo que sucede a su alrededor y es consciente, también, de para qué vino al mundo. Getsemaní. El huerto donde Jesús se encuentra con todos aquellos que viven rodeados de una escalofriante oscuridad mientras intentan seguir la voz de Dios y ser fieles a su mandato. Getsemaní. La noche del miedo, de las dudas, de la angustia, de la soledad. Cuando uno se da cuenta de que no hay nadie más que Dios y él y que, aún así, tampoco es que Dios dé muchas señales de vida.

La noche cae en Jerusalén y también en la vida de cada uno de nosotros si hemos decidido apostarlo todo por el Reino. La noche siempre llega. Getsemaní es el meeting point de los que deciden dar su vida por Cristo. ¿Y hay algo más angustioso que un meeting point dramáticamente vacío?

La vida uno se la juega en pocos momentos. Es verdad que uno va caminando y que las pequeñas decisiones van marcando el rumbo pero jugársela, ¡jugársela!, ¡momentos que definen la vida en su totalidad!… pocos, contados. Y siempre es de noche. Y uno siempre está solo.

La noche cae en Jerusalén. Se oye el silbido del viento, el crujir del arbusto, el llanto de la estrella. Una noche para dar la vida.

Un abrazo fraterno

Miércoles Santo 2013 – ¡Urgente! Se buscan iniciados

Llama la atención la primera lectura de hoy, de Isaías. Llama la atención porque Dios vuelve a romper la lógica humana. Lengua de iniciados, escucha de iniciados… Parece que Dios sabe que cuánto más listos, sabios y experimentados nos sepamos y nos creamos, más nos costará servir al Reino y amarle a Él. nino_cruz

Empezar de nuevo. Hacerse niños ante el misterio de Cristo vilipendiado, traicionado, juzgado y crucificado… Recomenzar. Como si cada día, como me decía hace poco alguien muy importante de mi entorno, fuera una nueva conversión: Cada día el primero de nuestra fe, con amor nuevo, con ojos nuevos, con nuevo entendimiento…

Hago presente en esta oración al Papa Francisco. El Papa nos ha sorprendido a todos porque, de alguna manera, nos está hablando como iniciado, para iniciados. Palabras sencillas, gestos sencillos… pero cargados de un gran significado y profundidad. Palabras que, como dice Isaías, ayudan a alentar a los abatidos, nos acercan a aquellos cuya vida está llena de dolor y sufrimiento; palabras portadoras de esperanza cristiana.

Un llamamiento a hacerme pequeño para que la Cruz salvadora me plenifique y me engradezca.

Un abrazo fraterno

Martes Santo 2013 – Yo también soy Pedro

El camino de las palabras a los hechos puede hacerse tan largo a veces. El camino del deseo a la acción puede ser una vereda inexplorada en multitud de ocasiones. Ese querer y no poder tan propio del ser humano. Esa voluntad fuerte para unas cosas y tan débil y cobarde para otras…

pedroPedro ama al Señor apasionadamente. No es alguien cerebral, Pedro. Pedro es un pescador cuyo centro se encuentra en el estómago, que vive todo con gran intensidad y que, con gran intensidad, suele manifestarse. Hoy, su pasión le vuelve a jugar una mala pasada. Igual que a mi tantas veces… Dispuestos a dar la vida por el Reino en nuestro concepto teórico y romántico del asunto y luego, infieles, volátiles, cobardes… cuando llega el momento concreto, no elegido por nosotros, de constatar nuestra apuesta y nuestro amor por Cristo.

¿Lo mejor de todo? ¿El consuelo? Jesús conoce a quienes eligió. Sabe quién es Pedro. Sabe que es orgulloso, que se le va la fuerza por la boca tantas veces… Pero también conoce su corazón y sabe, a la postre, que Pedro le ama mucho pese a todas sus flaquezas y cobardías. Por eso no es Jesús quien pide aquello que no somos capaces de dar. Solemos ser nosotros, Pedros, los que queremos ser más, dar más, ser los más fieles, los más entregados, los número uno amando al Señor… Él, que nos mira con misericordia y benevolencia, sabe qué puede esperar de nosotros y en qué momento. Y le llega y le sobra. El mismo Pedro que traiciona y niega ha sido ya elegido por Jesús para ser la piedra sobre la que edificará su Iglesia.

Herramientas imperfectas quiere el Señor, imperfectas pero con un corazón pleno de amor.

Un abrazo fraterno

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