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A la luz de la Palabra

Reflexión íntima y compartida en la red

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Hechos

Los gentiles de S. Valentín (Hc 13,46-9)

Pablo y Bernabé deciden dedicarse a los gentiles. Porque la Palabra, el Reino, el Don… no puede ser impuesto y porque esto de evangelizar no trata de convencer, ni de rebajar, ni de claudicar… Se trata de anunciar a Jesucristo, de ofrecerlo. Y el de enfrente puede cogerlo o no. El respeto a la libertad del otro debe ser máxima.

A veces, cuánto más pensamos conocer a Dios y a sus designios, más lejos estamos de Él y más cerrado está nuestro corazón a la novedad constante y contagiosa del Evangelio, de la nueva Ley del Amor. ¿Qué harían hoy Pablo y Bernabé con nosotros, con los hombres y mujeres de la Iglesia de hoy? ¿Nos abandonarían como a aquellos judíos ante la cerrazón de nuestra mente y nuestro corazón? ¿Qué harían conmigo, con mi soberbia, con mi terquedad, con mi sequedad?

Hoy es S. Valentín y sí, se nos examina del Amor. Pero no de un amor de cena y copa, sino de un amor de banquete inagotable.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

¿Qué pasa si me muero mañana? #buenapregunta

Yo no me quiero morir con la sensación de haber sido infiel a la llamada de Dios, de haber incumplido el sueño de Él para mí, de haber tirado mi vida en pos de cosas sin importancia, de haber dejado de hacer tanto…

Yo pienso esto todos los días. Pienso en cuando me vaya. Puede ser mañana. Puede ser dentro de 50 años. El caso es que, igual que Pablo o Jesús, quiero irme diciéndole a Dios: “Señor, lo he dado todo. No me he guardado nada. Lo he intentado. Sé misericordioso conmigo. Quiero estar a tu lado el resto de eternidad“. Yo quiero eso.

El día de hoy no ha sido bueno. No me gusta mi trabajo. Lo tolero pero convivo con esa sensación de que no puedo estar mucho más tiempo dedicando tanto a algo que no me llena, que no responde a lo que Dios me pide y que no saca de mí los dones que Dios me ha dado. Por ahora no queda otra, pero hoy ha sido muy difícil. Me siento muy cansado en este punto. ¿Debería ser valiente? ¿Debo ser prudente? ¿Quiere Dios que mueva ficha? ¿Quién lo sabe?

Me agarro a la cruz, resisto, rezo y confío en la jugada que tengo en mi mano. Amén.

Un abrazo fraterno

Oración en el huerto de Getsemaní

Conversos y católicos de toda la vida #apropósitodePablo

Leo la lectura de Hechos de hoy y me veo reflejado en parte en ese pueblo judío al que Pablo no es capaz de evangelizar, de llegar. Ellos “ya saben”. Ellos ya tienen “su Dios”. Ellos han sido judíos “de toda la vida”. ¿Qué puede enseñarles ese converso de pacotilla, ese gentil de Tarso?

Pablo habla de un Jesús vivo, experimentado y conocido. Habla de un Dios que le salió al paso y que le puso todo patas arriba. Pablo habla desde su vida, desde su experiencia reciente pero intensa. A Pablo le arde el corazón.

¿Cuántas veces desconfío Señor de ese ardor de otros? Porque yo “ya sé”. Yo ya tengo “mi Dios”, “mi Jesús”, “mi Iglesia”. Yo soy católico “de toda la vida”. ¿Qué me estaré perdiendo Señor?

Pongo hoy, delante del Padre, la frialdad de mi corazón y de mi mente que, tantas veces, me impide darle a mi fe el ardor que otros hermanos me aportan. Amén.

Un abrazo fraterno

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Mi Dios no es de oro ni de plata ni de piedra

Mi Dios no es de oro ni de plata ni de piedra. Mi Dios se hizo hombre. Mi Dios nació, sintió el frío del invierno. Mi Dios supo lo que es el abrazo de una mamá y el cuidado de un papá. Mi Dios jugó, como cualquier niño. Mi Dios tuvo una familia y cumplió con ella. Mi Dios sabe lo que es marcharse de casa, siguiendo una llamada. Mi Dios conoce el desierto, su aridez, su calor abrasador, su horizonte inalcanzable. Mi Dios sintió hambre y sed. Mi Dios fue tentado y venció la tentación. Mi Dios conoce el rostro del Mal. Mi Dios tuvo amigos y se alegró y se decepcionó con ellos. Mi Dios supo lo que es el cariño de la gente pero también conoció el rechazo, la injusticia, el desprecio. Mi Dios tuvo miedo y lo abrazó. Mi Dios conoce el sonido del sufrimiento, del SUFRIMIENTO en mayúsculas. Mi Dios me salvó y me abrió las puertas de la Vida.

Mi Dios tiene rostro, fragancia, tacto, gusto y oído para escucharme. Mi Dios está tan cerca de mí que me equivocaría si lo buscara muy afuera. Mi Dios me llama por mi nombre y me enseña a pronunciar el suyo. Me ama como nadie, apasionadamente hasta la extenuación.

¿Qué Dios hay así?

Un abrazo fraterno

Jesús

Al encuentro del carcelero #lohepillado

Ayer me decía una persona a la que mucho quiero, que le gustaban más los posts cuando los escribía sin pensar tanto en quién los iba a leer… Esas entradas más mías, sin mayor objetivo que el de compartir conmigo mismo lo que me hacía sentir la Palabra al orarla. Me dio qué pensar… y qué sentir.

Hoy me encontré con la lectura de los Hechos y me llené de fuego. Ese ardor que uno siente cuando lee una historia que le toca lo profundo y enardece las entrañas. Veo a unos hombres esclavos, apaleados, humillados, encarcelados… por una “plebe” que no acepta su palabra; una “plebe” molesta, revuelta. Estos hombres no reúnen firmas, ni protestan, ni se revuelven, ni siquiera piden a Dios su liberación y claman contra la injusticia. Estos hombres se entregan a la oración. Y luego viene todo lo demás.

La oración como principio. La oración como ingrediente. La oración como fermento. La oración como pilar, como suelo, como base. La oración como origen. Una oración que sacude y abre las puertas de todo aquello que me aprisiona, que me esclaviza. ¿Para qué? Para ser testigo auténtico del Señor y llevar su Palabra a los demás.

El mundo no se convertirá sin mi oración. El mundo no se convertirá mientras no sea yo el primer liberado, mientras mis cadenas no se rompan, mientras no me sienta auténticamente salvado por el  Señor Jesús. En el mundo no voy a encontrar comprensión ni aceptación. Las “plebes” nunca son convertidas en masa. Sólo el encuentro uno a uno con los “carceleros” del mundo irán transformándolo todo… 

Capto el mensaje Señor. Rezar para ser liberado. Liberarse para encontrarse. Encontrarse para predicar. Predicar para salvar.

Un abrazo fraterno

Un-policía-y-un-manifestante-lloran-juntos.-Sofia-Bulgaria-2013.

Tengo el mejor de los Defensores #sinmiedo

Es verdad. Jesús no está. Ninguno de nosotros ha podido recogerse entre sus brazos o encontrarse cara a cara con su mirada, igual que la Magdalena o Pedro. Pero no nos ha dejado solos. No estamos solos.

La manera que tiene Jesús de denominar al Espíritu Santo me llama profundamente la atención: el Defensor. Un defensor no es tan sólo alguien que me protege y me libra de desgracias. Esa es, tal vez, la acepción más extendida pero no en la que hoy me quiero detener. Me gusta más entender al Defensor como Aquel que me sostiene, Aquel que sostiene mi fe.

Cuando leo el Evangelio de hoy me doy cuenta de que Jesús ya advirtió que las tentaciones iban a ser muchas, y también los ataques y las incomprensiones. Pienso en las personas que han perdido su casa, en las que pasan hambre, en las que ven caer enfermo a uno de sus hijos, en las que mueren aplastadas por las bombas de una guerra sin sentido… y todo amparado por el silencio de Dios, al menos por su permisividad ante estos hechos. No es descabellado pensar que estas personas se pregunten “¿dónde está Dios? ¿dónde está el Defensor?”. La fe se tambalea, se cuestiona, entra en crisis tantas veces…

No hay mayor regalo que nuestra fe en Jesús. No hay mayor tesoro. No hay nada más importante que proteger. Nada más crucial para sostener. Eso le pasa a Lidia, la romana, en la lectura de Hechos. Le es regalada la fe y esa fe abrirá las puertas de su casa y de su corazón de par en par al amor de Dios.

Confiemos en el Espíritu. No tengamos miedo. Mientras Él esté cerquita… lo más preciado está garantizado… si así lo deseamos.

Un abrazo fraterno

Palestinian boy lights a candle

S. Pablo, twitter y los trolls (Hechos 18, 1-8)

Ya había trolls en la época de S. Pablo. No son, pues, un invento de ahora ni vienen de serie con el pack de evangelizador en twitter. Siempre los ha habido. Siempre ha habido personas, incluso dentro de la Iglesia, que reaccionan con dureza a nuestra predicación, con insultos, con agravios, con desprecio… El mal siempre actúa brutalmente y con un ansia destructora, de acuerdo a sus intereses.

Lo que tenemos es que aprender de Pablo. Pablo se entrega a su misión y a la predicación hasta la extenuación pero también sabe dónde están los límites y no entra al juego. Se va y punto. Se va a otro sitio. No se puede salvar a quién no quiere ser salvado. Y ya está. Es lo que hay.

Twitter_TrollHay que medir fuerzas, energías y saber elegir muy bien las batallas del día a día en las que vale la pena dar la vida. Hay otras muchas que no merecen ni un ápice de nuestro tiempo. Son batallas en las que uno tiene muy poco que ganar pero que producen un desgaste tremendo. Batallas que te hacen caer en la trampa y eliminan a Jesús y a Dios del centro de la acción para transformarse en un escupir continuo de puñetazos argumentales y de demostraciones de fuerza personal. Dejan muchas heridas y no llevan a ningún sitio. Son batallas trampa. Son personas trampa.

Nada tiene esto que ver con rodearse siempre de aquellos que están de acuerdo con nosotros. Nada que ver. Pablo se va con los gentiles. No con sus amiguitos, con los de su grupito, con los que lo tienen en un pedestal… Se va con los gentiles. Pero al menos ellos pueden llegar a escuchar, a debatir, a compartir, a reflexionar, a sentirse interpelados… Esa es una buena batalla por la que vale la pena luchar. La anterior, un error.

Ojalá el Señor nos conceda la sabiduría necesaria y la experiencia suficiente para saber dónde vaciarnos, dónde darnos, dónde entregarnos, sin miedo a ser engañados por los que lo único que quieren es montar jaleo para que el juego se interrumpa y el tiempo pase…

Un abrazo fraterno

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