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Prisiones, cerrojos, cepos, hambrientos, pobres, desnudos… #cuaresma

La lectura de hoy de Isaías no puede ser comentada. Cualquier palabra sobra.

Así dice el Señor Dios:

«Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.

Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios.

Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios.

“¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?”

Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad.

No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces.

¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?

El ayuno que yo quiero es éste:

Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.

Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: “Aquí estoy.”»

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Programa electoral de Jesús: la cruz de cada día #cuaresma

Perder la vida.

Perder… ¡A mí no me gusta perder ni a las canicas! Y el Señor me llama a perder la vida por Él… Me cuesta tragar aunque, curiosamente, algo de mi vida la estoy dando ya por Él…

No me gusta el sufrimiento. Me da miedo sufrir. Me da miedo que los míos sufran… Él me dice que no tenga miedo.

Y cargar con la cruz cada día… ¿Qué pasa con el Estado del Bienestar? ¿Qué pasa con el relax? ¿Qué pasa con la felicidad? ¿Qué pasa con la tranquilidad? ¿Qué pasa con el éxito? ¿Qué pasa con el dinero? ¡Cruz! ¡Cada día!

Esta es la propuesta de seguimiento que nos hace el Señor Jesús. Con este programa, no gana las elecciones… pero yo quiero ir con Él. Yo le quiero a Él.

Un abrazo fraterno

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Un Salmo para la Cuaresma (Salmo 50) #cuaresma

Hoy comienza la Cuaresma y, tras leer las lecturas del día, creo firmemente que este Salmo que se nos propone hoy, con el que el Rey David y multitud de santos a lo largo de la historia pidieron perdón a Dios, debe ser un Salmo de cabecera para cada día de nuestra vida.

1. Implora la misericordia y el perdón de Dios Padre.

2. Nos hace conscientes de nuestro pecado.

3. Pide la presencia permanente del Espíritu.

4. Reconoce la capacidad de Dios de obrar el milagro en nosotros.

Porque así es. Sin Él, poco o nada somos, ceniza. Nos desviamos de su Palabra y de su Deseo tantas veces… Somos tan volubles, tan débiles ante el poder, el placer, la comodidad… Pedir perdón nos cura y sabemos que Él siempre perdona. Su Misericordia es infinita.

La vida es una lucha continua, una auténtica guerra personal y colectiva entre el bien y el mal. Necesitamos al Espíritu, la mayor de nuestras armas. Con Él, la esperanza no desaparece. Con Él, el milagro se obra aún cuando todo parece perdido.

Un abrazo fraterno

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¿En quién se fija el Señor? (Génesis 4, 1-15. 25) #

Es curioso. La lectura de Caín y Abel, tan conocida, del Génesis, no habla de buenos y malos. No describe especialmente a ninguno de los hermanos aunque podemos sacar alguna conclusión de las conversaciones y del texto.

Caín está dolido con Dios, o más bien, está dolido consigo mismo. Caín sufre eso que muchos conocemos: la desazón y la insatisfacción de no dirigir su vida al Bien. Y la paga con su hermano. Toda la “movida” explota cuando el Señor Dios se fija en Abel y no se fija en Caín.

La relación con Dios es una relación de amor y, como en toda relación de amor, Dios (que no cierra las puertas a nadie) reacciona fija su mirada en aquellos que le aman, que le rondan, que hacen lo que a Él le agrada. ¡Como cualquier enamorado! No es culpa de Abel. Ni siquiera de Dios. La desgracia de Caín es consecuencia únicamente de sus actos, de su egoísmo, de no amar al amado.

¡Cuántas veces culpamos a Dios de todas nuestras desgracias, de todo lo malo que nos pasa! ¡Cuántas veces pagamos la frustración propia con los demás! Caín es el Judas del AT. En su pecado, no se vuelve hacia Dios sino que su culpa, llena de orgullo y soberbia, lo lleva a la muerte. ¡Cuántas veces entramos en esa espiral de pecado y orgullo que nos aleja cada vez más de Dios!

Un abrazo fraterno

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#esNavidad – La escucha y el discernimiento

Creo que no me ha sido regalado el don de la escucha o, a lo mejor, lo tengo tan abandonado o tan mal entrenado que pienso que no dispongo de él. Me va más hablar que escuchar. Soy testigo de palabra fácil y de escucha difícil. Y no me gusta, ¿para qué decir otra cosa?

Hoy leo la lectura de Pablo y me sobrecojo al leer cómo pone la escucha como lugar y medio privilegiado de discernimiento y de unión con Dios. Y no lo aplico tanto a “los otros”, a los que escuchan o no lo que tengo que decir sobre Dios. Lo aplico a mí mismo: ¿Escucho? ¿Escucho la Palabra de Dios cotidianamente? ¿Escucho a Dios a través de la Iglesia, de sus ministros, de sus pastores? ¿Escucho a Dios a través de los hermanos que tengo más cerca? ¿Escucho a Dios a través de aquellos que pienso que nada dicen sobre Él?

Señor, ayúdame a escuchar mejor, a escucharte mejor. Lo necesito.

Un abrazo fraterni

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#esNavidad : Ver para creer

Nos dicen que la fe es la capacidad de creer en algo que no podemos ver. Es una definición que tiene mucho de acertado, aunque no sé si es completa o suficientemente elaborada. La pregunta que me surge, no obstante, al leer las lecturas de hoy es: ¿Es verdad que no podemos ver hoy a la Palabra de la vida, como dice el apóstol Juan en su carta? ¿No es posible ver hoy a Cristo, nacido en Belén y resucitado en Jerusalén?

¿No es verdad que necesitamos VER?

Vieron, los que caminaron hacia Belén; vieron, los que fueron al sepulcro. ¿Ven los que se mueven? ¿Ven los que buscan? ¿Ven los que quieren ver al Señor?

La fe, más que creer pese a no ver, es ver allí donde otros no ven nada.

Un abrazo fraterno

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#EsNavidad: Disney vs. S. Esteban

Disney nos trae a todos buenísimos recuerdos y, desde luego, lo prefiero a otras opciones de entretenimiento infantil. Pero Disney es también el paradigma del mundo de fantasía, de la factoría de sueños. Disney ha impregnado la realidad hasta afectar incluso a la Navidad.

Son preciosos los belenes, los pesebres, la decoración, los villancicos y los actos de generosidad y solidaridad que impregnan estos días pero hay quien no sale de ahí. Se piensa que la vida, la fe, y la Navidad, se circunscribe a eso y que lo de recibir a Dios hecho niño es como cuidar a un sobrino, al hijo de un amigo, con el que disfrutas pero que luego llora en casa de otro por las noches.

Celebrar S. Esteban justo el día después de Navidad es una bofetada de realismo. Porque ese Niño que nos ha nacido no ha llegado para eliminar el sufrimiento del mundo. Es más, si en lugar de como a un “niño de otro” lo consideremos realmente nuestro, viene a aportar una dosis más de dolor. Porque si esto va de amor, no existe el amor sin su dosis de sufrimiento.

Ese Niño ha llegado para salvarnos y para querernos, de acuerdo. Pero por Él seremos perseguidos y vilipendiados. El final de su historia no es precisamente un final de Disney…

Un abrazo fraterno

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¡El Adviento ha muerto! ¡Viva la Navidad!

Esta noche es Nochebuena.

En las afueras del mundo, cerca de la pobreza, envuelto e humildad y pequeñez, Dios es carne entre nosotros.

Jesús viene a ti, sin exigencias ni imposiciones. Jesús viene a darse. Jesús se te regala. Da igual que seas creyente o ateo, hombre o mujer, blanco o negro, occidental o asiático, niño o anciano. Jesús viene a ti sí o sí. No espera nada de ti ni viene a pedirte nada. Viene sólo a quererte.

Yo, pecador y pobre, necesito de Él y grito en mi noche “¡Ven Señor Jesús! ¡Ven y sálvame!”.

Camino hacia el Niño, entre bruma y negrura, sin saber muy bien qué pensará de mí ni qué puedo ofrecerle. No camino solo y en ese andar veo la refulgente luz de la estrella en la mirada de tantos y tantas que, como yo, corren hacia el Salvador.

Esta noche es Nochebuena. Para todos. ¡Alégrate!