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A la luz de la Palabra

Reflexión íntima y compartida en la red

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Navidad

Disfrutemos del amor recibido (Mt 3, 13-17)

Se acabó la Navidad. Leí hace unas horas un meme en Facebook que proponía, desde el sarcasmo, acabar con el simulacro navideño de solidaridad, paz y belleza. Todo vuelve a su curso. Y vuelve con el Bautismo, para recordarnos que es posible que ese simulacro del que hablan algunosde, deje de serlo.

Como bautizado, ya he sido tocado por la caricia del Padre; ya se me ha dicho que soy amado y que el Padre se complace en mí. Disfrutemos de esto. Gozemos. Saboreemos este amor. Si lo hacemos, sin duda, todo cambiará. Él nos cambiará.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

 

Menos yo, más Jesús (Mt 4, 12-17. 23-25)

Soy marido, padre, catequista… casi maestro… y hoy, tras leer el Evangelio, me pregunto: ¿No es verdad que muchas veces me creo yo el guía, el salvador, la luz de tantos…? ¿No es verdad que muchas veces me descubro vendiéndome a mí mismo, defendiendo mis ideas, diseñando mis planes, estableciendo mis criterios…? ¿No es verdad que muchas veces olvido a quién debo acercar a todo aquel que lo necesita?

Jesús es el que cura. A Jesús es a quién hay que acercarse y acercar a todos. Yo, como mucho, estoy llamado a ser “transporte”, “puente”, “instrumento”, “herramienta”, “ayuda”… Saber que es Jesús el que salva ya es mucho. Otros ni lo huelen. Pero la tentación de saberme cerca del Señor y ponerme galones por ello, acabando sustituyéndolo, es enorme, al menos para mí.

Así que este nuevo año debo intentarlo de nuevo. Abajarme. Hablar menos. Hablar más de Él y menos de mí.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Día de Reyes, día de adorarLE (Mt 2, 1-12)

Los Reyes Magos, por muy Reyes, muy magos y muy sabios que sean, no hacen otra cosa más que postrarse ante ante El Salvador hecho niño. Preciosa actitud la de estos hombres. Ese debe ser el verdadero sentido del día de hoy. Alegrarnos con los regalos no debe hacernos olvidar que todo lo recibido debe ser puesto a los pies del Regalo en mayúsculas, del único capaz de ser la Alegría verdadera.

Hoy iremos toda la familia a misa, pese a la protesta de los niños, porque es la mejor manera de ir adquiriendo desde pequeños esa actitud de los Magos, esa convicción de saber dónde está El Centro de la vida.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Excusas sin entrañas ante el otro (1Jn 3, 11-21)

En el día en el que todos esperamos con ilusión que llegue la noche mágica de Reyes, previa a la mañana de los regalos, las sorpresas, la ilusión y la alegría… esta Palabra de hoy, a través de S. Juan, me cuestiona absolutamente y me deja ciertamente tocado:

Pero si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?

¡Cuántas excusas me pongo y nos ponemos para justificar mirar a nuestro hermano, ver su necesidad y no hacer casi nada al respecto! ¡Cuántas excusas… para cerrar nuestras entrañas! Sólo dejamos, como mucho, que nos raspe en la epidermis de nuestra alma.

Hoy le pido a los Magos de Oriente, más entraña abierta, más entraña entregada, más entraña al servicio del otro.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Jesús toma el centro. Testimonio y seguimiento, hoy

Contemplo la escena evangélica de hoy y recibo una Palabra sobre dos experiencias importantísimas en la vida de fe: testimonio y seguimiento.

Andrés recibe de Juan el anuncio de quién es Jesús y el empujón para que lo elija como Maestro. Andrés hará luego lo mismo con su hermano Pedro. El testimonio es una cadena donde uno recibe y donde uno da. Si miro a mi vida me doy cuenta de que muchos personas han sido para mí anuncio de Jesús: mis padres, mis profesores, varios religiosos escolapios, sacerdotes, familiares, amigos que ha conocido… ¡Gracias Señor por todos ellos! Y también miro mi vida y compruebo que he intentado no dejar de dar testimonio de lo que yo he recibido, visto y oído: en el cole, a través de las redes, en mis blogs, como catequista de jóvenes, en mi anterior trabajo, en los whtasapps…

La experiencia de seguimiento me cuestiona más, sin duda. Cuando Jesús aparece en la vida de uno, te mueve de donde estás irremediablemente. Seguir a Jesús implica abandonar “un lugar vital” para que sea Él “el lugar” donde vivir a partir de ahora. ¡Cómo cuesta esto! A veces quiero seguir imponiendo mis seguridades, mis aficiones, mis lugares, mis maneras, mis personas, mi estilo… Debo abandonarme mucho más. ¡Ayúdame, Señor, a darte el centro de mi vida, a no seguir a otro!

Un abrazo fraterno – @scasanovam


Evangelio según San Juan 1,35-42

Reconocer a Jesús en mi vida

Carta del apóstol San Juan 2, 29-3, 6
Evangelio según San Juan 1,29-34


Comienzo el año 2017 con el propósito de retomar este blog, el decano de mi actividad bloguera. El parón sufrido en el mismo ha sido también un parón en mi oración diaria… ¡Para que luego digan que las redes no pueden servir de ayuda a la vida cotidiana!

Hoy leo las lecturas y se me queda resonando con fuerza un verbo que aparece, de una u otra manera, en la primera lectura y en el Evangelio: RECONOCER. En el fondo, de lo que me habla hoy la Palabra es de la capacidad, o el don, de poder o saber reconocer a Cristo en mi día a día. Me habla de tener una mirada lo suficientemente limpia como para percatarme de que Jesús vive a mi lado a cada instante. Está en las personas que me rodean, en su bondad, en su simpatía, en su amabilidad, en su ternura, en sus caricias, en su mano tendida, en los whatsapp que me mandan y se interesan por mí, en su compromiso, en su fortaleza… Está en la madre amiga divorciada que lucha por sacar a sus hija adelante, en el familiar que lo deja todo por cuidar a su madre enferma, en el religioso que se desvive por los jóvenes y su futura felicidad, en los esposos que siguen peleando y construyendo familia pese a sus dificultades…

Esa mirada es, en sí misma, un don del Espíritu. Cuánto más abierto esté yo a Dios, más fácil me será mirar de esa manera. Cuanto más desordenada esté mi alma… más me costará encontrar a Jesús en los rincones de mi vida. Ordena mi vida, Señor. Toma el centro.

Un abrazo fraterno

#esNavidad – La escucha y el discernimiento

Creo que no me ha sido regalado el don de la escucha o, a lo mejor, lo tengo tan abandonado o tan mal entrenado que pienso que no dispongo de él. Me va más hablar que escuchar. Soy testigo de palabra fácil y de escucha difícil. Y no me gusta, ¿para qué decir otra cosa?

Hoy leo la lectura de Pablo y me sobrecojo al leer cómo pone la escucha como lugar y medio privilegiado de discernimiento y de unión con Dios. Y no lo aplico tanto a “los otros”, a los que escuchan o no lo que tengo que decir sobre Dios. Lo aplico a mí mismo: ¿Escucho? ¿Escucho la Palabra de Dios cotidianamente? ¿Escucho a Dios a través de la Iglesia, de sus ministros, de sus pastores? ¿Escucho a Dios a través de los hermanos que tengo más cerca? ¿Escucho a Dios a través de aquellos que pienso que nada dicen sobre Él?

Señor, ayúdame a escuchar mejor, a escucharte mejor. Lo necesito.

Un abrazo fraterni

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